11 marzo 2012

Al final del pasillo

Se encontraron como cada tarde al final del pasillo, ese oscuro pasillo que solo tenía una salida, la puerta blanca. Esa puerta que deba tanto miedo cruzar.
Se sentaron uno frente a otro y se miraron fijamente si darse siquiera las buenas tardes, no lo necesitaban, tardes y tardes de la misma rutina les había enseñado a conocerse en el silencio, en la profundidad de sus miradas, en el miedo, en la angustia, puede que algún día también en la esperanza.
Y siguieron ahí, sin soltarse la mirada ni un segundo, como si estuvieran manteniendo una conversación de la que nadie mas puede ser partícipe, como contándose sus secretos mas profundos sin atreverse a decirlos en voz alta.
Cuando la voz de "siguiente" les interrumpe, el final del pasillo se vuelve aun mas oscuro...




07 marzo 2012

Y cuando creo que estas cuatro paredes van a acabar por consumirme salgo a cargarme de energía, a liberar tensiones y gritarle un poco a la montaña, a una de ellas.
Paseo por caminos que no se donde terminan, ni si acaso terminan en algún lugar, entre las casas estratégicamente colocadas en medio de la nada; y juego a averiguar quien vive dentro, de esa que parece de cuento de princesas, de esa que con una cruz en la puerta avisa de lo que se piensa dentro, de quién serán esos trofeos que se dejan ver entre las cortinas?
Paseo mientras oscurece y las luces de los portales se va encendiendo a mi paso, y protegida con el anonimato que da estar tan lejos de casa, canto a voz en grito canciones tristes que ninguno de los que está aquí puede entender.
El sonido del tren me recuerda que sigo en la civilización y vuelvo sobre mis pasos, empieza a nevar, se limpian las calles, me limpio yo y vuelvo a casa...
... O a un lugar que va camino de serlo

04 marzo 2012

Reír

He vuelto a reír de verdad, cuando la risa te sale desde dentro y es mas pura que nunca, cuando no puedes parar, las carcajadas fluyen y después de un rato no sabes muy bien por que te ríes.
Como cuando intentas averiguar como se entra a un edificio sin portal, como en una nochevieja sin ningún sentido, como en un portal a las 3 de la mañana o en un tren a las 7.
Como cuando miras el jardín mas feo del mundo.

Volveré a tener días grises, tendré días sin reír a carcajadas y en los que vuelva a no tener nada claro que es lo que hago aquí...
Pero ahora se que no estoy sola en ellos.

18 febrero 2012

He mirado esta ciudad desde las alturas, he girado 360 grados y conseguí mirar abajo sin demasiado miedo. He fotografiado calles antiguas y montañas blancas a lo lejos, he tenido que perderme y encontrarme yo misma para darme cuenta de que ahora está es mi ciudad, que La Ciudad Gris está lejos y no se divisa por muy allá que consigas mirar, que ella y todo lo que encierra se ha quedado para mi suspendido en un punto entre el pasado y el futuro, como si el tiempo no fuera a pasar mientras yo estoy fuera...
He cambiado Mi Ciudad Gris por una mas blanca, con mas luz, con mas gente por las calles y mas músicos en las esquinas. He cambiado la lluvia por la nieve, y el frío que se mete en los huesos por el que te congela hasta el alma, los abrazos por los apretones de manos y las sonrisas cómplices por palabras en una pantalla.
Un trabajo mejor, una vida independiente, gente nueva, mil cosas por aprender, risas en la cocina, copos de nieve, cervezas los lunes, conciertos gratis, un nuevo descubrimiento en cada esquina, posibilidades... Una ciudad con mas luz...

... Pero hay días que la luz hace daño...

06 febrero 2012

Perderse

El placer de pasear solo por una ciudad en la que nadie me conoce, de ser una mas entre el tumulto y saber que nadie me va a reconocer, que nadie repara en mi presencia.
Ser como una niña a la que todo le parece enorme desde su carricoche, sorprenderme con cada escaparate, con cada nuevo olor saliendo de las tiendas de dulces, con ese chico que me habla en un paso de cebra y al que sonrío como si entendiera.
Incluso perderme es un placer, aparecer en un lugar sin saber como he llegado allí y al levantar la vista darme cuenta de su magia...

No se cuanto tardaré en entender este país, en saber coger trenes a la primera y poder tener una conversación en el ascensor, ni se el tiempo que me llevará sentirme parte de esto; pero de momento me gusta esta sensación, me gusta ser la extraña que se pierde y no sabe donde va, me gusta ser la niña a la que le brillan los ojos con cada copo de nieve, me gusta sonreír cuando no entiendo lo que me dicen.
De momento no tengo prisa por entender que está pasando a mi alrededor.